Las claves imprescindibles que debes conocer para aprender chino.

El Chino Mandarín es el idioma oficial de la República Popular China con una historia de más de 4.000 años. Un dialecto original de Beijing . Es la lengua más hablada del mundo. Es una versión oficial y estándar del dialecto hablado en su capital, Beijing –conocido por beijinghua (北京话) o por beifanghua (北方话)-. Aunque en todo el mundo se le llama chino mandarín –nombre procedente de los funcionarios del gobierno imperial que accedían a sus puestos tras aprobar una serie de exámenes basados en las obras de Confucio (551-479 a.C. También se le conoce como baihua (白话) , putonghua (普通话) –idioma común, término acuñado por Mao Zedong (1893-1976) tras la fundación de la República Popular China , hanyu (汉语) –idioma han, grupo étnico mayoritario- o  simplemente zhongwen (中文).  Es, además, una de las seis lenguas oficiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) junto con el árabe, español, francés, inglés y ruso. La unificación de las diferentes variedades del chino en una sola lengua obedeció en realidad más a razones políticas que lingüísticas, pues con ello se pretendía crear una identidad nacional unificada de la que se carecía hasta entonces.


Escritura china.

El chino mandarín, está compuesto por decenas de miles de distintos caracteres –hanzi (汉字)- que bien solos, bien en grupos de dos o tres tienen significado propio. Cada caracter representa una palabra monosilábica o una sílaba de una palabra más larga. En la actualidad existen dos formas distintas de escribir los caracteres, una la forma simplificada -utilizado en China tras la Revolución Cultural con el fin de que fuera estudiado por la inmensa población y erradicar el analfabetismo-, y la forma tradicional -utilizado primordialmente en Hong Kong, Macao, Singapur y Taiwán-. El  chino mandarín es hablado por todos los habitantes de China (1.300 millones de personas), siendo así el idioma más utilizado del mundo, seguido del inglés y del español.

¿Es dificil aprender la gramática china?


Gramaticalmente el idioma chino no es demasiado complicado, incluso algunos filólogos afirman que el chino carece de una gramática bien definida. El caso es que ciertas normas o usos más o menos aceptados sí que existen dándole un carácter gramatical de contexto. Podríamos decir que la única pega o dificultad sería el uso de los clasificadores frente a un sustantivo, una especie de muletilla que hace que el nombre no vaya nunca solo y se defina dentro de un grupo familiar determinado de conceptos.

Ventajas en el aprendizaje del chino.

En chino mandarín a la vez presentada grandes ventajas para su aprendizaje. Los verbos no se conjugan, ni existen los tiempos pasado, presente y futuro, los sustantivos no se declinan, al no existir ni femenino ni masculino ni neutro, ni los adjetivos han de concordar en género y número. Tampoco existen los plurales, pues basta con decir cuántas cosas hay –una, siete o muchas-. Las frases básicas siguen una estructura de sujeto-verbo-predicado, haciéndolas muy parecidas al español, mientras que los adjetivos y frases descriptivas y calificativas, preceden a los sustantivos, como en inglés.



El chino posee además un verbo copulativo shi (是) -ser, en español-, que no cambia de forma con el tiempo verbal, la persona o el número. Esto último constituye una importante ventaja frente a otras lenguas en su aprendizaje, ya que uno puede formular muchas expresiones siempre que conozca cierto número de palabras y maneje algunas reglas gramaticales que son realmente muy simples. 


Idioma musical. Los tonos.

Se trata de un idioma tonal, es decir, dispone de pocos sonidos silábicos que se repiten multitud de veces y que se distinguen los unos de los otros por su tono, lo que lo convierte en un idioma especialmente musical. Existen cuatro tonos, más el neutro, que se distribuyen dependiendo de su nivel alto, ascendente, descendente-ascendente y descendente. De este modo la sílaba ma con el primer tono significa madre, con el segundo cáñamo, con el tercero caballo y con el cuarto insultar; por ello hay que tener mucho cuidado y no decir “mi caballo cocina muy bien” en lugar de “mi madre cocina muy bien”.

Por lo que a su escritura se refiere, el chino está representado por miles de caracteres únicos, unos más complicados que otros. Se supone que fueron inventados hace más de 4000 años por el mítico Emperador Amarillo y se trataba de sencillos dibujos que representaban objetos. Poco a poco esos garabatos fueron evolucionando hasta lo que hoy conocemos por los caracteres actuales. Muy pocos chinos son capaces de identificar más de 12.000 de ellos. Sin embargo para leer el periódico bastará con conocer de entre 2.000 a 3.000 caracteres. La gente que habita las zonas rurales de China conoce entre 1.200 y 1.500 caracteres, suficientes para no ser considerados analfabetos

Habiendo tantos idiomas y dialectos en China lo único que realmente los une es la escritura, pues todos ellos se escriben utilizando los mismos caracteres, aunque cada persona, dependiendo de su procedencia, los pronunciará de una forma u otra. Sin embargo, los occidentales que se enfrentan por primera vez a un carácter chino son incapaces de descifrarlo y mucho menos de leerlo. Desde hace años se han creado diversos métodos de escritura latina para poder leer de un modo sencillo y preciso la pronunciación de los caracteres chinos. El pinyin (拼音) –alfabeto fonético, literalmente significa “deletreo por sonido”- fue creado hace más de cien años para poder deletrear fonéticamente los caracteres chinos, aunque no recibió un impulso decisivo hasta 1958, cuando el Partido Comunista de China (PCCh) decidió crear la simplificación de los caracteres, y en la actualidad, no sólo es el más preciso y exacto con respecto a la pronunciación del chino estándar, sino que también es usado internacionalmente para poder escribir los nombres de personas, sobre todo el mundo de la política y los negocios, de ciudades y términos científicos. Siguiendo las normas de esta descripción, Pekín debería escribirse Beijing –la capital del norte-, Shangai tendría que ser Shanghai –la ciudad sobre el mar o literalmente “ir al mar”. En la actualidad, el pinyin es muy útil sobre todo a la hora de estudiar el idioma chino, pues supone la base de la pronunciación y la forma más rápida de conocer cada carácter a qué tono pertenece, lo que simplifica mucho las cosas a los estudiantes occidentales. También es muy útil a la hora de usar el teclado de un ordenador o enviar mensajes de texto SMS a través de un teléfono móvil.

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Así pues, para saludar a una persona educadamente diremos nin hao! (您好!), compraremos preguntando duoshao qian? (多少钱?) y comeremos un tazón de mifan (米饭) eso sí, en una perfecta pronunciación tonal. En la actualidad, parece imprescindible en la sociedad multicultural y global en la que vivimos ampliar los conocimientos y la enseñanza del idioma chino, conocer su lengua, sus hábitos y costumbres, lo que nos llevará a mejorar en las relaciones internacionales, comerciales, a la hora de cerrar acuerdos económicos y establecer contacto directo con los ciudadanos chinos. 


¿El idioma del futuro?

Finalmente comentar la creciente importancia del idioma chino en todo el mundo. El idioma que más crece con diferencia y que más alumnos está captando en los últimos años. 

Cada vez un número mayor de empresarios y hombres de negocio deciden comenzar sus estudios de chino en un afán por mejorar sus perspectivas y el entendimiento directo con sus contrapartes chinos sin la necesidad de usar un tercer idioma como comodín, por lo general el inglés. 


Fuente instituto confucio

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